El dulce líquido, de Alicia Sánchez

Sinopsis

En estos seis relatos de inspiración gótica, Alicia Sánchez Martínez nos lleva a un mundo de niñas descarriadas, de malas madres y malas hijas, de decadencia oscura. Ambientados en una Barcelona reconocible, aunque ficticia, tensan al máximo las posibilidades de lo real para invadir ese terreno ambiguo que hay entre el sueño y la vigilia, esa tierra de nadie en la que todo es posible.

Con ese dulce líquido como hilo conductor —un líquido que a veces es sangre y otras, leche o fluidos estrechamente ligados al cuerpo de la mujer—, nos sumergimos en los mundos prohibidos de la reproducción y del sexo. Partos traumáticos que acaban alumbrando monstruos, mujeres que se transforman en bestias, amputaciones que deforman el cuerpo y el alma, madres castradoras que persiguen a sus hijas como fantasmas. En definitiva, una exhibición de pesadillas que navega en atmósferas densas, un rompecabezas conformado por piezas distintas entre sí, pero con un mismo objetivo: reflejar el lado más oscuro del universo femenino.

Reseña

Lo primero que tengo que decir es que la edición, el libro físico en sí, es precioso. Como todas las cubiertas de InLimbo, esta es bella y perturbadora a partes iguales. El papel es suavecito, no se transparenta (yuju. En los tiempos que corren, muy yuju) y se lee bien y da gusto tenerlo entre las manos. Siempre he dicho que no soy muy fetichista de los libros, pero los pequeños placeres hay que disfrutarlos y difundirlos.

En segundo lugar, a pesar de que estos relatos contienen algunas cosas que me han llamado mucho la atención y que desgranaré más abajo, diré que no son para mí. No he disfrutado más que del primero, Piel de sapo y de algunos fragmentos sueltos del último. Repito, eso no significa que sean malos, sino que no son mi tipo de relato. Me gusta más descubrir lo que sucede entre las páginas de una historia y Sánchez prefiere contármelo. En general me ha dado la sensación de que había historias más largas pendientes de desarrollo en muchos de ellos y es cierto que en algunas ocasiones me han parecido tramas un tanto erráticas. Valoro muchísimo la capacidad de esta autora de empezar una historia y terminar otra. Creo que llevar a las lectoras a lugares que no esperan es bueno, pero en algunas ocasiones me ha parecido que eso estaba hecho de un modo un poco brusco y/ un poco evidente. Como en el caso de Carne Quemada o Las encantadas.

Lo mejor de El dulce líquido

A pesar de que no haya sido mi lectura del año, hay cosas buenas (muy buenas) que se pueden decir de él.

La primera, el modo en que el gótico se asienta en la actualidad sin que no termines de saber dónde te encuentras, si hace un par de siglos o en la actualidad. Las autoras que escriben terror gótico tienden a abusar de sus tropos y atmósfera, de manera que parece que estás leyendo siempre la misma historia. En el caso de Sánchez esto no sucede y es de agradecer. Los fragmentos de presente de la narradora de El dulce líquido son muy buenos en ese sentido. Muy actuales y al mismo tiempo intemporales.

Por otra parte, hay destellos de una prosa chulísima en algunos de los relatos. He echado de menos un poquito de edición de estilo porque los seres y estares me asaltaban demasiado a menudo, pero luego he encontrado párrafos tan preciosos como este:

Ella le rodea con sus brazos, unos brazos que le oprimen con una fuerza impropia de un cuerpo tan delgado. Más que abrazarle lo constriñe, le oprime las costillas de forma insoportable, hasta que llega un momento en el que no puede respirar. Es entonces cuando ella abre su boca de dientes finos y lo besa como nunca antes lo habían besado, como si se lo tragara entero. El chico siente como si se encontrara en el fon do de un lago helado y tratara de salir al exterior para poder respirar. Se ahoga y no sabe cuánto tiempo podrá aguantar

Las mujeres de estos relatos también merecen atención. Cada vez me gustan más las protagonistas femeninas imperfectas y estas son imperfectísimas. Cobardes, tontas, egoístas, caprichosas… Son todo eso y, por tanto, son humanas, es posible sentirse cerca de ellas (lo de la empatía ya es otra cosa y depende de la lectora, claro). Me ha gustado especialmente que los retratos de ellas que encontramos basan su impacto en que ellas parecen ser las únicas que se quieren, mientras que los demás las ven, al menos parcialmente, por sus defectos. No se trata de un «el mundo contra mí», que no tendría ningún valor, sino de un contraste muy bien montado entre la propia imagen y la percepción que de una tiene el resto.

Conclusión

El dulce líquido es una colección de relatos densos cuyas tramas a veces flojean, pero con los suficientes elementos interesantes para darles una oportunidad. Sobre todo si te gustan las historias lentas protagonizadas por mujeres que no son seres de luz y que viven en un mundo forjado a imagen y semejanza de sus mentes. Te lo recomiendo si te gustan las historias más contadas que mostradas en las que el ritmo no es lo más importante pero que contienen ideas que se demoran en tu cabeza durante unos días.

Lanzamiento: noviembre 2021
Editorial: InLimbo
Páginas: 157 (y una pasada de colofón que no te puedes perder)
Valoración: Café soluble
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