Así se pierde la guerra del tiempo, de Amal El-Mohtar y Max Gladstone

Sinopsis:

Entre las cenizas de un mundo moribundo, Roja encuentra una carta con la inscripción:
«Quemar antes de leer. Firmado: Azul».
Roja y Azul, dos agentes de facciones rivales en una guerra que se extiende más allá de los confines del espacio y el tiempo, inician una correspondencia prohibida. A medida que se mueven por los hilos del tiempo dando forma al pasado para adecuarlo a los intereses de su facción, lo que empezó como un desafío, un intercambio de pullas en el campo de batalla, se va transformando en un peligroso juego que tanto Roja como Azul están decididas a ganar.
Porque ahí fuera se está librando una guerra, y alguien tiene que ganar. En eso consisten las guerras, ¿no?

Reseña:
Comenzar la reseña diciendo que es uno de los mejores libros que he leído en mucho tiempo puede sonar pretencioso, pero lo es. Si no te fías de mí, ya que es mi primera reseña en la santa casa de Café librería, puedes fiarte del jurado del festival 42 que la acaba de nombrar mejor obra traducida al castellano del año 2021. Y antes que eso ha sido premiada con el premio Locus, Hugo y Nébula. Casi nada.
También puede sonar tópico decir que es una obra que merece la pena leer sin saber nada, o casi, obre ella. Pero es así. Por lo que si te llama la atención te animo a dejar la reseña aquí, y que termines de leerla una vez hayas acabado el libro.

Así se pierde la guerra del tiempo es una novela epistolar, pero es mucho más que eso.
También es una novela de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo, pero decir solo eso sería quedarse muy corto. Incluso podemos hablar sobre ella como una novela con claros toques románticos, pero es solo una de sus facetas. Es un artefacto con muchas caras, pero que crean todos juntos un libro único.

Lo primero que hay que decir es que se trata de una novela a cuatro manos pero que no se
nota en ningún momento. Uno de los mayores problemas de este tipo de novelas es cuando el lector descubre en cada extracto quién está detrás. Y eso lastra toda la novela. Pero en este caso, pese a tratarse de dos personajes tan diferentes, hay una homogeneidad y una calidad conjunta maravillosa.
A lo largo de sus ciento setenta y siete páginas de novela recorremos el camino de la mano
de sus dos protagonistas, Roja y Azul. Se enfrentan en una guerra a través del tiempo
representando a dos reinos, la primera a La Agencia y la segunda a El Jardín. Tecnología y
naturaleza. Dos mundos muy diferentes enfrentados que puede leerse como la lucha que
vivimos entre tecnificar todo en nuestro mundo o apostar por la ecología y lo natural.

Roja y Azul coinciden en distintas cuerdas temporales y comienzan a dejarse cartas. No hablamos de cartas manuscritas al uso, sino que son verdaderas obras de arte que crecen en el interior de un tronco, dentro de un animal, que requieren de ser comidas para conocer su contenido… La variedad y originalidad de estos métodos de escritura es impresionante. Ambas, rivales en esta guerra eterna, comienzan a dejar esos mensajes primero como burla a la otra, pero poco a poco empezarán a darse cuenta de que tienen mucho más en común que lo que han querido venderles cada bando. Y las cartas van mutando, de burla a interés.

Son fragmentos llenos de referencias literarias, poéticas y sensibles, que contrastan por
completo con la lucha en la que están envueltas. Como muestra, dejo este pequeño fragmento:


“Las palabras duelen, pero las metáforas nos unen, como puentes, y las palabras son como
piedras para construir puentes, talladas en la tierra en medio de una gran agonía, pero
empleadas para hacer algo nuevo, algo compartido, algo más valioso que un bando.”

He comentado por encima el tema de los viajes temporales, pero considero que es de los libros que mejor trata este tema. El tiempo es algo fijo para nosotros, pero para ambas viajeras todo es mucho más flexible y variable. Algunos viajes en el tiempo duran escasos minutos, mientras que en otros pueden pasar años. Pero para el lector todos son iguales, porque para ellas lo son. Son solo batallas dentro de una guerra enorme. Y, como dijo el gran Albert Einstein, el tiempo es muy relativo.


La estructura de la novela es otro punto a destacar. Logra que veamos toda la acción a través de los ojos de ambas. Comienza una de ellas narrando lo que ve, hasta que llega a encontrar la carta. Ahí cambia el protagonismo y leemos lo que le ha escrito la otra. Y el siguiente capítulo vemos la acción desde ese punto de vista, hasta llegar a la carta que hace que cambiemos de nuevo a la narradora. Una estructura compleja, cerrada pero que manejan con maestría. Y justo llegando al final la estructura cambia. Porque pasan cosas que hacen que todo cambie, y eso se ve reflejado también en la propia novela.


Para finalizar, un detalle que hará que quieras leer la novela una segunda vez. A lo largo de la historia va apareciendo una sombra siguiendo a nuestras protagonistas. Al terminar y descubrir quién se esconde en aquellas sombras, recomiendo releer el libro para ver cómo, con esa nueva óptica, todo encaja de maravilla.


En definitiva, Así se pierde la guerra del tiempo es una lectura imprescindible no solo para aquellas personas que amen la ciencia ficción, sino para todas aquellas que busquen una gran literatura. Un libro que se puede leer casi en una sentada pero que su recuerdo perdurará por mucho tiempo.


  • Editorial: Insólita
  • Traducción: Christian Rodríguez
  • Fecha de publicación: octubre 2021
  • Páginas: 181
  • Valoración: café gourmet
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